— No puedes andar por ahí tocando a los demás sin pensar que no habrá consecuencias... Ay, eso no es propio de mi. — Carraspea y amolda las palabras correctas.

— Si ser pendeja, urgida y necesitada fuera una profesión, serías la reina. Mucho mejor, maldita vampira mugrosa y redonda. — Respira con más alivio, aunque siga enputadisima por lo que le hicieron a su niño.

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