Con la calamidad cada vez más cercana, era difícil encontrar momentos de tranquilidad. Si no estaba entrenando esgrima o arquería, usualmente hacía compañía a la princesa en su travesía hacia las fuentes del valor, poder y sabiduría con la intención de despertar aquel poder durmiente que los ayudaría a enfrentar y sellar a Ganondorf.

Es por eso que cuando había oportunidad de un breve descanso, buscaban aprovechar el momento al máximo. Tal y como hacían ahora mismo, buscando ingredientes para la comida de hoy.

La rubia había insistido con vehemencia que le dejase cocinar por ese día. Aunque él no estaba completamente seguro sobre que la joven princesa haya cocinado algo anteriormente, después de todo, suponía que por algo contaban con cocineros y demás personal en el castillo de Hyrule.

Daría el beneficio de la duda ya que la veía concentrada recolectando hierbas de olor entre otros ingredientes. O eso creía hasta que la hyliana se giró animada mostrándole una rana viva la cual quería que probara. Evidentemente se sintió alarmado, si bien ha tenido que comer todo lo posible, nunca había comido algún animal vivo, y las partes de monstruos eran molidas para los elixires.

Agitó las manos rápidamente mientras le ofrecía una amable y ligeramente tensa sonrisa a la princesa. —Ha encontrado un buen ingrediente, su alteza. ¿Gusta que lo cocinemos? La olla está lista y los sartenes. Quizá podríamos hacer algo con las ancas.— Sugirió tratando de convencer a la enérgica chica de cocinar aquel pobre anfibio, definitivamente no estaba preparado para ese tipo de comidas exóticas.

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