Lo que más disfrutaba de sus viajes por Hyrule y las demás regiones eran sus paradas en los establos. No solamente eran lugares excelentes para descansar después de un arduo día. Sorpresivamente en cada una de sus visitas, además de obtener información relevante, aprendía cosas nuevas.

En el interior de dichos establecimientos ha encontrado ilustraciones sobre como preparar diferentes elixires que ayudan a los viajeros a superar sus travesías en lugares fríos o en extremo calurosos. También habían recetas que variaban desde comidas sencillas a comidas elaboradas. Lo cual era un cambio recibido con los brazos abiertos. Pelear con inumerables enemigos prácticamente todos los días llegaba a ser agotador y preparar platillos variados resultó ser una actividad bastante relajante.

Incluso si tenía carne de sobra, le gustaba compartir con los perritos que solían frecuentar el lugar.

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