Caminaba tranquilamente y en silencio a la par de la rubia, alzando la mirada de vez en cuando para cerciorarse de que la señal de humo a la que se dirigían estuviese cerca.

Transportar al pequeño Korok le había llevado más tiempo del habitual porque la princesa iba jugando con la pequeña criatura y deteniéndose a descansar ocasionalmente. Solo que él no tenía el corazón para apresurarle, no siempre tenían el tiempo de dar un paseo tan tranquilo.

Dio un suave suspiro y seguido acomodó la mochila del pequeño Korok, ya faltaba menos para llegar a su destino.

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