Día 1 en el anexo del tío Starcam

Odette llevaba apenas unas horas anexada y ya había llegado a una conclusión: aquel lugar funcionaba con reglas que nadie entendía.

Un hombre discutía con una escoba porque, según él, le había robado un calcetín. Otro caminaba por los pasillos desesperadamente por la abstinencia
Odette solo permaneció sentada, tomando agua en una taza y preguntándose en qué momento su vida se había convertido en un episodio de La Rosa de Guadalupe escrito por un esquizofrénico.
Entonces alguien gritó:

—¡¿Quién se comió mi gelatina?!

Silencio absoluto. Odette miró su taza. Había cometido un error muy grave al acercarse a esa camioneta, cuando su única adicción era tomarse fotos en paños menores.