—Un nuevo día, más trabajo~

Terminaba de arreglarse para salir a laborar como un simple mortal más.
No le era desagradable, aunque a veces llegaba agotado, era entretenido tener tantas nuevas dinámicas día con día y tratar con gente como sólo uno más.
¿Qué más podría pedir?

Pasó años encerrado y solitario en el infierno, milenios en que todo era igual y él no se sentía a gusto a pesar de todo el poder que pudiera tener, pero ahora se sentía alguien, con una vida, pudiendo ver el sol y la naturaleza cuando quisiera, un panorama totalmente diferente a la perpetua penumbra.

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