Roma Von Aincram añadido nuevas fotos a RECUERDOS
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Monologo 1.

Así que mucha gente hoy en día pueden confundir a los vampiros con criaturas hermosas, dramáticas y que se obsesionan con la absurda mujercilla de pueblo que es diferente a las demás solo porque no va a fiestas y tiene plasmado su futuro en una licenciatura en Harvard el siguiente año... Existen, pero creedme cuando les digo que son de nuestra especie un rango demasiado inferior.

Tampoco somos seres que existen para enfrentarse contra cazadores con pasados trágicos y que terminamos siendo vencidos ante el poder de la luz. Esos también existen, pero nuevamente, es un rango inferior.

Los originales, aquellos que habitamos entre ustedes, somos los padres de todos esos descendientes. Nuestra piel no brilla con el sol ni tampoco se quema.
Les sorprendería saber que tan fácil es mezclarnos entre ustedes.

Pero una vez no fuimos así. Éramos criaturas corpulentas, encorvadas y sin un ápice de humanidad en nuestra apariencia. Podría decirse que éramos lo que hoy en día los libros medievales llaman demonios.

Vivíamos en cavernas, alejados de la luz y de todo mal que nos hostigara, como ignorantes con antorchas o valientes héroes que querían ser reconocidos por tan solo un segundo, sin embargo nuestro mundo se vio obligado a salir cuando llegó aquella bruja: Morgan Le Fay. Ella era nuestra madre, de algún modo.

¿Quieren saber quién era el padre? Alguien que todos llamamos Solaris Alpha.
Cuando nuestro creador se encontró con nuestra madre, nuevos planes se habían tramado, una guerra, una rebelión, una búsqueda por el verdadero rey, y cómo nosotros éramos tan poco, fuimos obligados a "reproducirnos".

He aquí donde nacen los de rango tan inferior, estaban primero nuestros Elegidos, luego nuestros Gladiadores, y finalmente los Peones. También teníamos más rangos, pero no vienen tan al caso.

Cuando la guerra por un trono que nunca nos interesó finalmente terminó, Solaris Alpha no solo había expuesto nuestra existencia al mundo, sino que le había demostrado que tan lejos podíamos llegar, y el mundo respondió capturándonos y buscando la manera de sacar todo de nuestro ser.

Tal vez diréis "Sóis vampiros originales, los primeros en la cúspide su evolución ¿por qué no atacaron?", porque más allá de ser capaces de destrozar vidas con nuestras propias manos, prender en llamas a los que nos desobedezcan y levantar enormes tumbas de huesos, éramos renegados a la guerra y la violencia.

Éramos hijos que solo querían dormir en cuevas, comer cuando se debía y jugar explorando esos lugares y pasajes tan oscuros de donde inventabamos nuestra propia cultura.

Solaris no pudo soportar ver como sus hijos eran asesinados, y cuando su amante Le Fay le abandonó también por una espada y un rey, Solaris decidió que lo mejor era entregarse al Sacrificio Vampírico, una tradición que involucraba a un vampiro dándolo todo porque otros sobrevivan en tiempos de hambruna, y sus hijos comimos, heridos y lastimados en tierras que ya no eran nuestras cavernas, y absorbimos su conocimiento... para pronto evolucionar y buscar la ansiada vida eterna.

¿Pensabais que éramos inmortales? Vivimos eternamente, pero morimos por espadas, plata y las cosas más ridiculas que podeis imaginar. Pero antes de contaros como evolucionamos, primero terminemos el café y seguiremos con mi historia.

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