[[ OPEN ROLEPLAY ]]

El olor a hierro y tierra mojada inundaba el callejón oscuro del distrito bajo, donde las luces de neón parpadeaban reflejándose en los charcos de sangre que se expandían desde el cadáver a sus pies.


Cerberus apoyó su enorme espalda contra la fría pared de ladrillo, con el pecho subiendo y bajando en un rítmico cansancio y la mirada vacía fija en la nada tras los visores de su bozal.

El objetivo estaba eliminado de forma limpia y despiadada, cumpliendo la orden a la perfección, pero el silencio posterior a la violencia siempre lo dejaba extrañamente inquieto.

Al intentar dar el siguiente paso, la pesada quietud del barrio nocturno lo golpeó con fuerza, haciéndolo encogerse sutilmente sobre su propio eje al darse cuenta de que los giros del laberinto urbano no coincidían con sus mapas mentales.

Estaba perdido en territorio hostil, sin una voz suave que le indicara hacia dónde avanzar o un dueño al cual sentarse a los pies, por lo que simplemente se deslizó pared abajo hasta quedar sentado entre las sombras, abrazando sus rodillas contra el pecho anormalmente grande mientras sus dedos enguantados buscaban el consuelo inconsciente de una vieja manta que no tenía, esperando en un estado de hipervigilancia a que alguien viniera a reclamar a la bestia extraviada.

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