~ 𝐶𝑎𝑓𝑒́ 𝑦 ℎ𝑒𝑟𝑖𝑑𝑎𝑠 𝑒𝑚𝑜𝑐𝑖𝑜𝑛𝑎𝑙𝑒𝑠 ~
Kirk

Martes, 5 de la tarde. Isla frente al espejo, decidiendo por octava vez qué se supone que debía ponerse. ¿Qué carajos hacia ella pensando tanto solo por tomar un simple café con alguien? Apenas y le importaba salir a la calle sin peinar, así que más vale que al menos reciba un halago cuando llegue. Es lo mínimo que se merece. Aunque sabe que probablemente no lo hará, no se le ve como el típico que suelta cumplidos cursis, y eso le gusta. Porque a ella tampoco le gusta lo cursi. Sonríe levemente frente al espejo como estúpida, pero en cuanto nota aquello, carraspea y vuelve a su rostro serio y amargado.

Termina por decidirse con algo básico, porque se niega a ir vestida con algo incómodo tan solo para… ¿para qué, en realidad? Para un café, y ya. O al menos es lo que se repite una vez y otra en su mente. Mira la hora, el momento justo para agarrar su bolso, las llaves del piso, y salir de casa. Afortunadamente, conocía la ubicación que Kirk le había enviado esa mañana, y estaba a solo 10 minutos de su casa. Así, tendría el tiempo perfecto para ir con calma, e incluso llegar 5 minutos antes a aquella cita… o lo que fuese.

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