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ENTRY 03
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Queridos futuros escΓ‘ndalos de Astraelis:
Las cartas ya fueron enviadas.
Mientras leen esto, algΓΊn mensajero atraviesa bosques, montaΓ±as o capitales con un sobre negro escondido bajo el brazo.
Y en el momento exacto en que ese sello de cera se rompa...
Una vida cambiarΓ‘ para siempre. O al menos eso es lo que el Consejo quiere que crean.
Debo felicitarlos. Si recibieron una Convocatoria Oficial, significa que sobrevivieron a la primera gran criba.
MΓ‘s de doce mil expedientes. Miles de cartas de recomendaciΓ³n. AΓ±os enteros resumidos en unas cuantas hojas de papel.
Y, aun asΓ, el Consejo decidiΓ³ que todavΓa valΓa la pena mirarlos a los ojos antes de tomar una decisiΓ³n. QuΓ© romΓ‘nticos.
Pero no se emocionen demasiado que todavΓa no son estudiantes. Ni siquiera estΓ‘n cerca. Muchos ya celebran como si hubieran conseguido un lugar dentro de Astraelis.
He visto familias organizando banquetes. Casas nobles brindando por el "futuro acadΓ©mico" de sus hijos. Incluso algΓΊn que otro comerciante ofreciendo recuerdos con el escudo de la academia.
Resulta enternecedor. Sobre todo porque el Consejo aΓΊn no ha aceptado a nadie.
Ahora viene mi parte favorita.
Todos creen que viajarΓ‘n hasta Astraelis ΓΊnicamente para realizar una entrevista.
QuΓ© concepto tan inocente.
ΒΏDe verdad pensaban que un grupo de estrategas capaces de mantener un acuerdo internacional oculto durante veinte aΓ±os iba a decidir el futuro de Aetheria con una simple conversaciΓ³n?
No. El examen comienza mucho antes de que una puerta se cierre detrΓ‘s de ustedes.
PermΓtanme describirles lo que ocurrirΓ‘. Los automΓ³viles llegarΓ‘n uno tras otro. No todos al mismo tiempo. Eso serΓa demasiado sencillo. El Consejo ha organizado horarios distintos para cada aspirante.
Algunos llegarΓ‘n con el amanecer. Otros, cuando el sol ya se esconda. Nadie debe saber exactamente quiΓ©n ha sido convocado. Al menos...
Esa era la idea.
Cada invitado serΓ‘ recibido por miembros del personal de la academia. No habrΓ‘ familiares. No habrΓ‘ escoltas. No habrΓ‘ consejeros. Solo un mayordomo, una reverencia impecable y una frase que todos escucharΓ‘n antes de cruzar las puertas.
*"Bienvenido a Astraelis Academy."*
DespuΓ©s...
Los candidatos serΓ‘n conducidos a la residencia de invitados.
Habitaciones individuales. Pasillos elegantes. Chimeneas encendidas. Bibliotecas perfectamente ordenadas. Jardines donde el viento apenas se atreve a romper el silencio. Todo parece tranquilo.
Casi demasiado tranquilo.
Sin embargo...
Hay un pequeΓ±o detalle que el Consejo olvidΓ³ mencionar en su impecable comunicado.
Las habitaciones poseen enormes ventanales. Y desde ellos puede verse el patio principal.
La entrada. Los jardines. Los caminos por donde llegan los carruajes.
QuΓ© curioso. Porque si uno tiene suficiente paciencia puede descubrir quiΓ©n acaba de llegar. QuiΓ©n parece nervioso.
QuiΓ©n desciende acompaΓ±ado ΓΊnicamente por un equipaje. Y quiΓ©n necesita cuatro criados para cargar sus maletas.
No podrΓ‘n hablar entre ustedes. Al menos oficialmente.
El personal les pedirΓ‘ permanecer en sus habitaciones hasta ser llamados. Las entrevistas serΓ‘n individuales. Las puertas permanecerΓ‘n cerradas. Los miembros del Consejo no responderΓ‘n preguntas.
Y nadie revelarΓ‘ cuΓ‘nto tiempo permanece cada candidato dentro de aquella sala.
Cinco minutos. Treinta. Tres horas.
Todo eso quedarΓ‘ ΓΊnicamente entre el aspirante... y el Consejo.
ΒΏNo les parece fascinante?
Imaginen estar sentado junto a una ventana. Escuchar abrirse la puerta principal. Ver descender a una figura encapuchada con el escudo de una de las ocho coronas.
Preguntarse si serΓ‘ un prΓncipe. Una princesa. Un noble. Un becado. Un futuro rival. O simplemente alguien que jamΓ‘s volverΓ‘n a ver.
Porque sΓ...
No todos saldrΓ‘n de Astraelis con una carta de admisiΓ³n entre las manos.
He escuchado rumores especialmente interesantes. Dicen que algunos candidatos ya comenzaron a investigar quiΓ©nes mΓ‘s fueron convocados. Otros intentaron sobornar a funcionarios de las embajadas para obtener la lista completa.
Incluso hubo quien siguiΓ³ discretamente a uno de los mensajeros diplomΓ‘ticos con la esperanza de descubrir el destino de las ΓΊltimas cartas.
No funcionΓ³.
El Consejo pensΓ³ en eso hace aΓ±os.
TambiΓ©n escuchΓ© otra historia. No sΓ© si creerla. Aunque, admitΓ‘moslo...
Las mejores historias siempre comienzan asΓ.
Al parecer, varios miembros del personal de Astraelis recibieron una orden bastante peculiar. No deben observar ΓΊnicamente el desempeΓ±o de los candidatos durante las entrevistas. Deben observarlos...
Siempre. CΓ³mo tratan al servicio. CΓ³mo reaccionan cuando creen estar solos.
Si ayudan a otro invitado. Si respetan los horarios. Si son capaces de controlar su curiosidad. O si terminan recorriendo pasillos donde claramente se les indicΓ³ que no entraran.
DespuΓ©s de todo...
Hay muchas maneras de evaluar a un futuro lΓder. Y muy pocas ocurren sentados frente a un escritorio.
AsΓ que, si recibieron una carta...
Felicidades.
Empaquen lo necesario. Despidanse de la comodidad de sus hogares. Y procuren dormir bien antes del viaje.
No porque la entrevista vaya a ser difΓcil. Sino porque, desde el instante en que crucen las puertas de Astraelis...
Puede que ya haya alguien observΓ‘ndolos.
Y crΓ©anme. El Consejo no es el ΓΊnico.
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πͺΆ R
"Hay personas que creen que los exΓ‘menes empiezan cuando hacen la primera pregunta.
Los verdaderamente inteligentes saben que empiezan cuando alguien abre la puerta."