Sus manos frías recorrían la piel con naturalidad, sabiendo perfectamente su dominio sobre él. No solo por tenerlo esposado al barandal de la cama, sino por el simple hecho de poseer su corazón. Aquel que había tomado tanto ablandar, pero que ahora solo se derretía bajo sus besos.

Aquella piel era suave y cálida bajo sus yemas, demostrando una vez más las tantas diferencias entre ellos. Sus manos eran grandes y tocas, mientras las suyas eran ágiles y elegantes. Quizá por eso era tan satisfactorio tenerlo esposado. Sabiendo que le era tan sencillo desprenderse del amarre, escogía quedarse quieto y recibir las atenciones del pelinegro; que hiciera con su cuerpo a su antojo.

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Septiembre Amarillo - Tu Vida Importa
? Septiembre Amarillo: Tu vida importa. No estás solo, siempre hay esperanza.