¿Por qué tiene que ser tan ingenua cuando se trata de Phainon? Ese maldito la manipula con facilidad con solo hacerle caritas de cachorro mientras le ruega y súplica para hacer algo con ella.
Esta ocasión,las cosas subieron de tono cuando solamente se estaban dando pequeños besitos cuando fue ella quién lo provocó más de lo que debía. Aunque, está segurísima que sin tener que provocarlo,Phainon se hubiera alterado con facilidad. Lo sabe,lo conoce perfectamente.
En menos de un minuto,ya estaba sobre el regazo ajeno con esas manos grandes recorriendo sus glúteos.
Los besos se hicieron más intensos,hasta terminar sin las prendas inferiores que parecían ser molestia alguna para el próximo acto;
⸻ Estás loco...mi hermana no tarda en volver... ⸻ Anaxa siente la punta presionar su entrada, restregandose descaradamente entre los húmedos labios vaginales. Entre pequeños jadeos intenta razonar con él. Pero decir eso,puede que haya sido algo en contra de ella.
La falta de tiempo debía de aprovecharse rápido,y él no parecía querer una simple felación cuando ella se la sugirió. Y nuevamente,hace esa expresión a la que es débil, cediendo a los minutos después de tanta instancia.
A pesar de haber querido impedirlo,aquellos enormes brazos largos y fornidos la tenían bien aferrada. Pero apenas ella acepta,su amante rápidamente la acomoda a su comodidad,enterrando todo su pene hasta tocar fondo.
El repentino acto hizo que todo el cuerpo de Anaxa se tensara,apoyando la planta del pie sobre la pierna de Phainon, mientras una de sus manos buscan sostén firme en el sofá,y la otra torpemente (y sin éxito) intenta empujar hacía abajo la pierna donde tiene el pie sobre ella,haciendo palanca para sacar el miembro de ella.
⸻ ¡Espera,dijiste...que so-solo la punta..! ⸻ Poco a poco su cuerpo reacciona para bien,terminando relajando un poco los músculos al sentirlo entrar y salir de su cavidad.
Fácilmente se le nota el gordo bulto bajando y subiendo en su vientre.
Sus ojos revolotean entre los párpados. Intenta mantenerse cuerda pero diablos...siempre logra hacerla sentir tan bien.
Aevum Nox
PHAINON
La diferencia era que ahora, si no podia resistir el deseo que le hervia la sangre, siempre podía tratar de convencer a su pareja para que lo hicieran. Phainon era muy bueno en eso, porque al parecer ella era débil a sus "ojitos de cachorro", como tanto se quejaba.
Pero Phainon lo sabia mejor que nadie, el deseo de su novia era igual de intenso que el suyo, solo que ella parecia mucho mejor al disimularlo. Ese dia, los besitos ya no lo satisfacían y el cuerpo de Anaxa sobre el suyo, sentada justamente sobre su pelvis, no estaba ayudando a que su mente se mantuviera en calma.
Así que simplemente actuó, entre cada beso habia aprovechado para deshacerse de las prendas necesarias para poder unir sus cuerpos. La coloco de costado sobre el sofa, sus brazos rodeandole el torso y atrapando una de sus piernas para mantenerla en alto, logrando asi que Anaxa mantuviera las piernas abiertas, dejando expuesto su coño por completo ante él.
Una de sus manos se habia aferrado a uno de sus pechos, masajeandolo y frotando suavemente su pezon mientras su erección se frotaba sin parar contra la humedad entre sus piernas. Durante unos segundos, su glande presionado suavecito contra su agujero, tentandose a entrar de una vez, pero disfrutando el tiempo para poder sentirla por completo.
Al menos hasta que escucho que su la hermana mayor podia llegar en cualquier momento. No, él no pensaba quedarse con las ganas de cogerse a su novia.
Sin esperar demasiado, dejo un besito contra uno de sus brazos y se comenzó a empujar dentro de su mujer, penetrandola sin detenerse hasta estar por completo dentro suyo.
Se sentia mareado, el placer recorriendo su cuerpo entero mientras su movimientos no se hicierone esperar demasiado. Sus caderas se deslizaron hacia atrás antes de volver a empujar con fuerza dentro suyo. Tembló por completo, aferrandose con fuerza al cuerpo de Anaxa antes de comenzar con duras y rapidas embestidas, embriagado por el placer.
—Lo sé... Perdon, lo siento... Pero no puedo resistirme.. —Rogo disculpas, su voz grave, mientras sus caderas no dejaban de moverse contra ese coño que estaba apretándolo tan rico en ese dulce y cálido interior. —Se siente tan bien... Lo estas tomando tan bien, mi amor... —Gimió sin parar sus halagos, que solo eran interrumpidos por el constante sonido obceno de sus cuerpos uniendose.
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