Sigo releyendo esos mensajes y cada vez las emociones vuelven a surgir, aunque ya muy diferente, aunque ya menos intensas... Con otras perspectivas que me hacen dar cuenta de cuánto cambié y del tiempo que me llevo lograrlo.
Quizás hace un año te hubiera dicho que sí sin dudarlo, sabiendo que me harías lo mismo porque a fin de cuentas yo no figure como la «elección» sino más bien como la «opción cómoda» la que estaba a la mano.
Hablaste de querer ser elegido, si supieras que yo lo hice, pero tú jamás me viste.
En fin, cada tanto vuelves a mis pensamientos, cada tanto me sigo preguntando qué hubiera pasado si en verdad me hubieras amado, pero es algo que ya no voy a saber.