ࣼ 𝐏𝐄𝐑𝐅𝐈𝐋 𝐈𝐍𝐓𝐄𝐑𝐏𝐑𝐄𝐓𝐀𝐓𝐈𝐕𝐎. ❞
𝑳𝒆𝒆𝒓 𝒃𝒂𝒋𝒐 𝒕𝒖 𝒑𝒓𝒐𝒑𝒊𝒂 𝒓𝒆𝒔𝒑𝒐𝒏𝒔𝒂𝒃𝒊𝒍𝒊𝒅𝒂𝒅
𝒞𝓁𝒶𝓈𝒾𝒻𝒾𝒸𝒶𝒸𝒾𝑜𝓃 +𝟷𝟾/𝟸𝟷
Un sonido metálico cruje sobre la superficie de porcelana, tan ruidoso que los insectos se alejan despavoridos. Sobre la mesa los cuerpos inertes, jóvenes entre los 18 - 27 años de edad, prospectos de los cuales se esperaban grandes logros y que ahora mismo son servidos en la mesa como tributo.
Él, en su forma humanoide, aunque incompleto, disfruto de la desesperación que dibujaron esos rostros. El umbra máximo del terror puro, las piernas colisionar ante el pavor, bañados en su propia orina cuestionando porque Dios los ha abandonado.
—¿Quieres que te cuente más?. — Hablo aquella espectral voz masculina, con un cáliz de sangre fresca servida por la carótida de un cuerpo colgando del tobillo, el cuello roto, la boca abierta profanada por una masa crepuscular púrpura que recorre el interior de su garganta asomándose por una grieta en el pecho, recorriendo el torso adentrándose por el orificio rectal y retornando por el ombligo, finalmente enrollado sobre la pierna derecha para lograr sostener el cuerpo sin vida en un ángulo de 90°. Tomo un largo sorbo pero aquella mezcla sanguinolenta escapó por un agujero en su garganta, ahí donde corre un gusano para esconderse de nuevo y funcionar como piel tapando la abertura.
—¿Realmente quieres saber porque lo hice?. — Recito una vez más, cortando un trozo de carne esbelto, con las uñas aún decoradas en un precioso rosáceo. La segunda invitada de la noche descansaba en la silla del frente. Los ojos arrancados por una sustancia química resbalaban como una masa purulenta por sus frías mejillas. La espalda abierta como un ave dejaba entre ver los huesos del cuerpo torácico rasgados de uno en uno formando una pirámide descendente. La columna arrancada de la raíz adornada el cuello de la entidad como un corbatín de uso ilimitado, mientras que la femenina reposaba en silencio, sus piernas... Oh, sus pobres piernas momificadas y en un avanzado estado de descomposición ya comenzaban a quebrarse.
Recorto con el cuchillo de carnicero un trozo de piel carnosa, el jugoso manjar de un ser vivo tibio lo saboreo en sus papilas gustativas. Aunque ya no sentía el sabor, limpio sus labios con la servilleta y reposo gentilmente su espalda sobre una de esas masas corpóreas de alquitrán que suavemente lo elevaron.
La pareja de exploradores en silencio, fueron consumidos por las enormes masas rastreras hasta la evaporación, convirtiéndose en nutrientes para su tierra infértil.vLa advertencia está hecha. Cualquiera que entrara a su templo no volvería a ver la luz del Sol. Pero como podrían saberlo en el exterior si nadie habia logrado salir con vida. — Ansio con todo el amor en mi corazón, que vengáis por mi héroes, pero tengan cuidado pues mis hijos están entre ustedes.— Expreso mientras se elevaba en la cima del Abismo, en un mundo muerto que solo esperaba la grieta dimensional para escapar de su prisión.