Al voltear hacia atrás
te habías ido, Albert.
Como siempre lo haces,
al igual que la lluvia del atardecer.
Al despertarme,
habías desaparecido.
Como siempre lo haces, Albert.
Pero te perdonaré,
pues eres un viajero del viento,
y algún día, seguramente
nos encontraremos de nuevo.
En el campo de flores,
mi cinta voló por los cielos
convirtiéndose en una mariposa.
Sin duda llegará hasta ti, Albert,
allá en donde te encuentres.